"El Espacio de Artes y Oficios es una iniciativa de la Dirección General del Casco Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, consistente en una muestra que se realiza anualmente y posibilita conocer los viejos oficios que alguna vez fueron característicos de la Ciudad. Sus visitantes pueden observar, no sólo los productos acabados, sino también cómo son elaborados manteniendo vigente antiguas técnicas, fundamentales para recuperar el patrimonio cultural de nuestra Ciudad."
Fuimos invitados a la entrega de Diplomas por nuestra participación en el evento pasado. ¿El lugar elegido? La sede de la Casa de la Cultura , edificio que perteneciera al centenario Diario La Prensa .
Edificio suntuoso, testigo de la historia de esta ciudad, de este país. Apenas a veinticinco metros de la Plaza de Mayo. Cuanto para contar, para ver… Afortunadamente, para quienes están un poquito distantes de Buenos Aires, la tecnología nos permite realizar un pequeño recorrido virtual que nos aproxima a este sitio.
Fuimos recibidos por todos los integrantes del grupo del Casco Histórico, quienes ya nos tienen mal acostumbrados a un trato cordial y muy amable. Y nada menos que en el Salón Dorado, que en opinión de Roberto, un espacio muy adecuado para la práctica de ¡revo indoor!
Nos encontramos con personas de quienes no recordábamos exactamente sus nombres, pero sí su oficio: “allí está el fileteador…”, “por aquí los orfebres!”, “Cómo les va?" a las encuadernadoras. Y por supuesto, orgullosos, “nosotros los barrileteros”.
Esperaba un acto algo formal. Grata la sorpresa, cuando fuimos invitados a formar una ronda con los asientos, y comenzar a intercambiar opiniones sobre la muestra pasada, e ideas para mejorar las venideras. Afortunadamente, nos confirmaron que este año se realizará nuevamente, que seguramente se realizaría en los Claustros de San Franciscos, y que bueno, se implementarían algunas acciones para mejorar la difusión del evento. Destaco la actitud receptiva de los gestores culturales a las inquietudes e iniciativas de los asistentes.
Luego un pequeño brindis, un curioso recorrido por el edificio, para luego retirarnos, contentos y agradecidos de tener oportunidades y buenos momentos como éste. Obligada la parada en uno de los bares de la zona para disfrutar un café otoñal y bien porteño.
Gustavo











