BaToCo Barriletes a Toda Costa Asociación Civil desea agradecer a la comunidad del Hospital Pedro de Elizalde por permitirnos colaborar - al menos por un instante - en la tarea de despertar una sonrisa de colores.
Especial agradecimiento a los integrantes de BaToCo que colaboraron en el armado de la muestra: Mabel González; Leonardo De Marco; Rubén Rodríguez; Samy, Norma y Brenda Gilmarino; Roberto Cassanello; Claris Skoczdopole; Alberto y Susana Barrero; Gustavo Cardelli y Familia; Gustavo Sonzogni; Rubén, Karina, Dalmira y Baldomero. Y a quienes generosamente enviaron barriletes para exhibir: Betty Cassanello; Alicia Silman; Gustavo Di Si; Lucas Argüello; Pablo Akerman.
Volver a volar
A los integrantes de BaToCo
Van a ser puntuales siete años que junto a un grupo de amigos del viento colgamos en el hall de la vieja Casa Cuna cientos de barriletes, fue para festejar su cumpleaños 222.
Corrían tiempos difíciles para el Hospital Elizalde, su viejo edificio amenazaba las cabezas de los que allí trabajamos junto a la infancia desvalida.
El 5 de Agosto elevamos cometas al cielo y pedimos por el hospital público, el último jirón de dignidad de un país.
Después de tanta lucha el hospital nuevo fue construido y es una belleza digna de visitar.
Esta nota es para invitarte a que la conozcas y festejemos su cumpleaños 229.
Piensa lector... ella estaba en 1779, antes que el país mismo, ella fue testigo de nuestra historia, y forma de parte de ella.
Aquel hall que albergó la exposición ha cambiado mucho... allí se despliegan los consultorios externos de todas las especialidades y la luz entra a borbotones desde un techo vidriado y el espacio aéreo es tan grande que da pena esta limitación humana de no poder volar entre las columnas y los ascensores transparentes que van a vienen en ambos extremos. Pero mis amigos de BaToCo de alguna manera volaran... llenarán de colores y formas el espacio, repleto de sinuosos dragones chinos, de etéreos ángeles y los vitraux de tela serán traspasados por la luz y los superhéroes hechos cometas surcarán la bóveda que será multicolor gracias a ellos... habitarán los barriletes por dos semanas festejando que la Casa Cuna Cumple años en el mes del día del niño.
Traigo hoy un texto que escribí entonces, una ficción, donde mis amigos eran comparados con seres de otro planeta que venían con sus naves a habitar la atmósfera de ese universo que es el Hospital de Niños Dr. Pedro de Elizalde, el relato decía más o menos así:
De otro planeta
"Los pocos que los vieron llegar, de mañana, temprano, no podían creerlo. Trajeron sus naves multicolores de formas extrañas. Vuelos esotéricos y líneas de una aerodinámica a contracorriente que competía con lo imposible. "Eso jamás podría volar", decían entre sorprendidos e incrédulos al ver los aparatos. Sin embargo volaban. Ellos, los creadores, para dejarlos flotando a un palmo del techo también volaron a cuatro metros y medio de altura. Como hace 2000 años (1) quisieron dejar una especie de muestra, con un desinteresado objetivo: Para que aquellos que al levantar la vista hacia el firmamento, no vieran el gris que suele ocupar la bóveda de ese mundo... Esa tierra, habitada por el dolor, la tristeza y la enfermedad, tenía una cualidad excelsa la de curar al que entrase en su ámbito.
El planeta los recibió como lo hacía desde centurias, con los brazos abiertos; no rechazaba a nadie. El planeta necesita una nueva estructura, un nuevo sostén material para seguir cumpliendo con su esencia inalterada, y que venció al más poderoso de todos los misterios; el tiempo... esa esencia es la de ayudar al necesitado. Así casi todos los que entraban a su atmósfera se recuperaban, dado que los habitantes de ese lugar, con atuendos blancos, rosados, verdes y otros azules, se empecinaban en luchar contra aquello que afectaba a los seres más vulnerables de su propia especie, las criaturas más pequeñas, indefensas al nacer por mucho tiempo, las que estaban en evolución; el mismísimo futuro. Ese mundo se encargaba de reparar los desperfectos de la especie y cuando no podía, porque iba más allá de sus conocimientos y tecnología, subía el peldaño más alto; acompañaba, consolaban, ayudaban a prevenir y también a bien morir. Siempre.
El planeta era del universo "H", galaxia "P" sistema solar "PDE", aunque era más conocido en la astronomía como "CC". Por todo aquello, vinieron esa mañana a rendir tributo. Es más, de pequeños, algunos de ellos visitaron el planeta "CC", fueron reparados y cobijados y gracias a la mágica atmósfera envolvente, se curaron.
Esa mañana trabajaron ordenadamente, desde el momento que la única estrella que ilumina el día de aquel planeta, salió por el este sobre un río inmensamente ancho y cayó desmayado detrás de las altas y heladas montañas del oeste. Como extrañas arañas, que siendo moscas silenciosas y laboriosas como abejas, hilaron una red de colorees y trabajaron casi sin hablar... Midieron, colgaron, pensaron, volvieron a medir, proyectaron y dejaron su humilde legado; sus naves voladoras para que todos las admiraran" Ellos vinieron a mostrar sus viajeros incansables de la bóveda celeste... seres generosos que no piden nada a cambio, solo mostrar aquello que los hace feliz, sus obras de arte que son más del viento que de ellos.
Desde el 2 de agosto en ese Universo (H) que es Hospital, en esa galaxia (P) de pediatría y cuyo sistema solar denominado (DPH ) Dr. Pedro de Elizalde, pero más conocido como (CC) Casa Cuna , te esperamos... En el hall de entrada de la Casa Cuna levantaremos la vista y cielo se abrirá en mil colores.
Rubén Sosa
