Andreas había organizado un encuentro con barrileteros de Pekín. Teníamos expectativas por conocer sus diseños, cómo las volaban, cual era el folklore de sus reuniones. Y nos llevamos varias sorpresas!!
El infatigable Andreas, con su proverbial amabilidad y simpatía, nos condujo mediante un viaje en subte a nuestro destino. Quien escribe, asiduo pasajero de la Línea A de subtes de Buenos Aires, no podía dejar de comparar con lo que veía: estaciones amplias, confortables y accesibles para personas con capacidades diferentes.
Los andenes, protegidos con vidrios hasta los dos metros de altura, de manera de evitar accidentes. Los trenes modernos, amplios, impecablemente limpios con un montón de monitores de LCD que brindan información de la línea y los próximos destinos. La extensión de la red de subterráneos permite recorrer Pekín sin problemas y acceder a todos los puntos de interés turístico.
A la salida nos esperaba Li Ruo Xin -maestro barriletero- con una sonrisa enorme que expresaba la alegría de ver nuevamente a su amigo Andreas. Claris no pudo ocultar la emoción de conocer en persona a quien lo había inspirado en la confección de los barriletes en miniatura. Yo no dejaba de asombrarme de todos los buenos momentos que los barriletes nos traen: concretar pequeños sueños, las emociones compartidas, las sonrisas y abrazos, y la diversión!
Y a divertirnos fuimos, junto con los amigos de Li Ruo Xin: un grupo de diez o doce personas nos esperaban para saludarnos y mostrarnos sus orgullos. Amables, simpáticos, risueños, cálidos, generosos, así eran estos barrileteros. ¿Les suena conocido? Saludos, apretones de manos, intercambio de tarjetas, y el despliegue de sus creaciones. Entonces, trataré de resumir:
Lugar de Vuelo:
Por estas latitudes elegimos espacios abiertos, sin árboles, ni cables ni tránsito de autos, alejados de edificios que pudieran general turbulencia.
En Pekín, vuelan en todas las plazas, a la mañana, al mediodía y por la tarde. Es decir, donde hay árboles, cables, tránsito y edificios. Un poquito arriesgado para nuestro gusto, pero lo hacen con maestría. No obstante algunos árboles coleccionan muy lindos modelos… Es muy sorprendente desplazarse por una autopista y ver continuamente barriletes volando.
Modelos de barriletes:
En términos generales podríamos clasificar en tres grupos:
- Es muy popular volar deltas. Bien sean construidos en casa o comprados. La mayoría con imágenes pintadas.
- Modelos tradicionales chinos: Ave Fénix, mariposas, dragones, en bambú y seda pintada.
- Barriletes Miniatura: libélulas, mariposas, peces, realizados en bambú y seda, pintados a mano.
- Aves, como águilas y halcones.
Estos últimos merecen un detalle en especial. Si bien se pueden adquirir buenos modelos en algunos comercios, es habitual que sean construidos por cada barriletero.
La estructura es de bambú, de muy buena calidad, y de diseño algo complejo. El barrilete tiene dos puntos de sutil sobrepeso: la cabeza, así cuando el barrilete por falta de viento, comienza a planear, se dirige hacia delante. El otro punto, está en alguna de las alas. De idéntica manera, cuando el barrilete comienza a planear, lo hace hacia delante y en giros muy abiertos.
La vela se confecciona en seda o en un material que no conocíamos: nylon-papel (ya les contaré las características). Y los barrileteros se toman el trabajo de pintarla con un grado de detalle extremo. Usualmente el barrilete tiene un solo punto de amarre.
Para el vuelo utilizan un reel o carretel: mango de madera, dos rulemanes, rayos en metal o fibra de carbono y unas horquillas donde se enrolla el hilo. Posee una puntera similar a una caña de pescar, por donde se desliza el hilo de vuelo.
La técnica consiste en lanzar el barrilete, hacerle ganar altura, y allí simular el vuelo del ave. Los rulemanes del reel, permiten recoger o soltar hilo a gran velocidad, con la ventaja adicional de no generar "torciones" en el hilo. De hecho, con esta técnica se puede volar prácticamente sin viento.
Equipamiento:
Bien conocido es el uso de bicicletas en China. Pues bien, los barrileteros le han agregado elementos para el transporte de su equipamiento.
La práctica de vuelo y construcción está muy extendida, especialmente en personas mayores, ya retiradas que cuentan con mayor tiempo. Me da la sensación que no es solo esparcimiento, hay algo más, ligado sus creencias o convicciones. Reitero, he visto volar barriletes durante todo el día, todos los días en la mayoría de las plazas.
Finalizada la reunión de vuelo, fuimos invitados a almorzar en un lugar estupendo donde compartimos la risa, información y unas comidas exquisitas.
Conclusión:
Si usted no es barriletero, no sabe lo que se pierde: amistad, alegrías compartidas, emociones, aventuras, y una enorme sensación de agradecimiento por los buenos momentos vividos. Consejo: ¡hágase barriletero ya!
¿Y Li Ruo Xin? Ah, en la próxima les cuento de él y lo que aprendimos.
Gustavo
