Las ferias o mercados populares poseen un magnetismo inexorable: color, bullicio, contraste, sorpresas y una enorme variedad de ofertas irresistibles para barrileteros ávidos por destinar algunos dineros a su debilidad. Como siempre decimos, nosotros no gastamos en barriletes, por el contrario, invertimos en alegría!
En nuestro encuentro con los aficionados locales, nos llamó la atención un material usado para las velas: el nylon-papel. Posiblemente alguien ya conoce de qué se trata, pero para nosotros era toda una novedad. Imagínense algo así como el Tyvek pero bastante más delgado, con ambas caras pulidas, muy resistente a la rotura y muy liviano. El material es de color blanco y apto para pintar en él con acrílicos o marcadores. Consultamos a Li Ruo Xin dónde podíamos conseguirlo y nuestro anfitrión se ofreció a acompañarnos a visitar el sitio donde habitualmente él se proveía.
Marchamos temprano junto con Andreas y Claris, bajo el supuesto que nos encontraríamos con un comercio del ramo. No, no. En una enorme explanada se erigía un típico arco o pórtico, bien adornado, como ingreso a una larga calle donde ingresaba mucha, mucha gente. Y a mí me comenzó ese hormigueo de ansiedad clamando por un par de ojos adicionales y así poder capturar la vertiginosa sucesión de imágenes y la dinámica del lugar, además de controlar donde se encontraba Andreas, en que puesto se había metido Claris y a que pasillo había ingresado Li Ruo Xin, para no terminar extraviados en una laberíntica feria de Pekín!
La feria ofrecía una gran variedad de ofertas tales como:
Peces, sí de los más variados y extraños, incluso peces "pintados a mano" (no miento, ver la foto con las flores pintadas!!) más todos los elementos para el acuario: peceras, filtros, aireadores, plantas, piedras, adornos, alimentos.
- Pájaros, conejos y conejitos, ardillas, loros, escorpiones, ranitas de colores, gusanos, tortuguitas.
- Plantas, flores, bonsáis, plantas carnívoras, plantillas para la planta de los pies, zapatos, herramientas.
- Grillos! Y sus respectivas jaulitas! Ah, y los potenciales compradores escuchaban con atención a cada uno de ellos y comparaban la belleza de sus cantos para luego decidir la compra.
- Artículos de pesca, pinceles y papeles para caligrafía, armaduras antiguas, esculturas recién envejecidas, y al final de un pasillo… barriletes!
Eran como seis u ocho locales, con hilos, enrolladores, barriletes en bambú, en seda, en tela, con fibra de vidrio, dragones, golondrinas, mariposas, uff! Qué mareo! Salíamos de uno y entrábamos a otro, intentábamos recordar los precios, nos confundíamos, tomábamos fotos, preguntábamos en inglés, nos contestaban en chino, hacíamos señas, nos ofrecían té, "¿te alcanza la plata?", "no, el otro cobra más barato!". Todos compramos algo, pero aún hoy yo estoy dilucidando que adquirí…
Extenuados, decidimos almorzar en el restaurante del lugar: un gran salón alrededor del cual se encontraban los pequeños locales de comidas y era muy concurrido por los parroquianos. Al frente, un gran escenario donde transcurría el parlamento de dos señores – humoristas pensé – pero no, eran pastores que en un tono muy jocoso realizaban sus enseñanzas, atentamente seguida por el público.
Nos retiramos luego de una cuantas horas, con la esperanza de volver algún día… Efectivamente, a los dos días regresamos con Andrea y luego, ni bien arribaron, con Héctor y Rosa María, quienes quedaron impactados, confundidos y cargados de cosas como nosotros en la primera jornada.
Sí, indudablemente es adictivo el tema de los barriletes, especialmente a la hora de hacer compras…
Gustavo