Gracias a Andreas Agren y Li Ruo Xin, tuvimos la estupenda oportunidad de conocer a dos integrantes de la familia Kong de Pekín, afamados barrileteros. Li Ruo Xin cultiva una especial y afectuosa amistad con ellos: Kong Xiang Ze (padre), Kong Ling Min (hijo) y Kong Bing Zhang (nieto), tres generaciones de finos constructores y artistas.
Nos dirigimos a una pequeña localidad a unos 45 km al noroeste de Pekín: al arribar nos encontramos con una pequeña arboleda, debajo de la cual una hilera de carteles ilustra a los visitantes sobre los barriletes tradicionales de Pekín. Frente a la arboleda, un edificio donde funciona una Escuela Taller de Barriletes, dirigida por Kong Ling Min.
Para la mayoría de la gente, cuando le mencionamos los barriletes, los ven como un mero pasatiempo de la niñez o un apenas un hobby. Es difícil explicar – so pena de hacer el ridículo- la diversidad de actividades y satisfacciones que ellos nos proporcionan. Más aún, al intentar explicar que muchos de los modelos son verdaderas obras de arte. Pues bien, cuando ingresamos a la escuela-taller rápidamente concluimos que estábamos visitando una galería de arte donde se exponían barriletes. Y más jugoso aún: donde podíamos ver el delicado proceso de elaboración.
Fuimos recibidos por Kong Ling Min, un caballero de unos 57 años, en su rol de maestro y conductor del lugar. Con una fina hospitalidad nos guió por el salón de ingreso donde colgaban diversos modelos de su autoría y de su padre. Luego al taller, donde los alumnos desarrollaban una silenciosa y productiva actividad. Posteriormente a su estudio, donde sin ninguna reserva comenzó a mostrarnos sus trabajos y su técnica de construcción.
Los barriletes de la familia Kong se caracterizan por:
- Una estructura de bambú delicada y precisamente trabajada, con una calidad sobresaliente, donde no hay detalle dejado de lado: la fineza de las varillas, las uniones, la curvatura, la resistencia del material.
- La vela de los barriletes es realizada en seda de primera calidad, profusa y exquisitamente pintada a mano, con una gran variedad de motivos tradicionales y simbólicos en una gran gama de colores.
- Un vuelo grácil, preciso y elegante.
Las formas:
Las golondrinas tradicionales: la golondrina “gorda”, la golondrina “flaca”, la golondrina “pequeña” y la pareja de golondrinas: representan al hombre, a la mujer, a los niños y a los matrimonios. Llevan pintados motivos como murciélagos (alegría), duraznos (longevidad), mariposas y flores.
- Personajes de la ópera o de la literatura: el Rey Mono, el Dios de la Longevidad, héroes ascendiendo al cielo, etc.
- Ideogramas que significan felicidad, alegría, longevidad.
- Animales diversos como peces, dragones, águilas.
- Y algunas más novedosas como los vegetales, la araña en su tela, y el pavo real.
Ya en su estudio, intercambiamos obsequios y posteriormente Claris le mostró sus barriletes. En un gesto que nos sorprendió, llamó a todos sus alumnos para que apreciaran el trabajo, lo felicitó por sus creaciones y le brindó sugerencias para mejorar la belleza de los diseños. Conversamos, escuchamos y seguimos atentamente cada una de sus explicaciones. No hace falta decir que tanto Andreas, Claris y yo estábamos al borde del éxtasis al tener semejante oportunidad de aprendizaje.
Luego recorrimos el taller, donde cada uno de sus discípulos nos mostró su tarea: envidiable la calidad de confección y trabajo del bambú, el armado, la pintura. Luego foto grupal para el recuerdo, y Kong Ling Min en una nueva muestra de sencillez y hospitalidad nos condujo a su casa, distante a corta distancia del taller escuela.
Ya en una actitud más distendida, no dejó de mostrarnos cada uno de sus trabajos, hablando de las características de vuelo, del tratamiento de los dibujos, de la diversidad de diseños. Nos mostró la placa con la que el gobierno chino lo honró como heredero de la tradición, las herramientas con las que trabaja, su mobiliario, el libro que publicaran hace algunos años atrás, en fin, todo su entorno doméstico motivo de su orgullo.
Finalizamos la visita con un almuerzo compartido, risueño y divertido. Luego Li Ruo Xin nos propuso visitar a Kong Xiang Ze, padre de Kong Li Min. Llamado telefónico de por medio, partimos hacia el centro de Pekín a bordo de un par de colectivos urbanos, oportunidad ideal para seguir apreciando la diversidad de la ciudad.
Kong Xiang Ze es un adorable señor de 86 años, iniciador de alguna manera, de la tradición en los barriletes de su familia. Una larga e increíble historia de vida, difícil de narrar, pero rica en anécdotas. Vive con la familia de su hija en un Hutong en una vivienda que nos sorprendió por la sencillez y austeridad. Amable, lúcido, activo, no dejó de interesarse en nuestra visita y en los barriletes de Claris. Y tuvimos el privilegio que nos contara cual fue la fuente de inspiración de sus diseños. Y finalmente nos dejó atónitos con los barriletes en miniatura de su confección: Joyas!
Finalizamos el día con una cena y felices de las experiencias vividas. Es enorme nuestro agradecimiento a Andreas y Li Ruo Xin por concertar estos encuentros y a la familia Kong por su hospitalidad y enseñanza.
A continuación hay una galería de alrededor de 100 fotografías, mayoritariamente de los barriletes. Ármese de paciencia y que las disfrutes!
Gustavo