Sorprende por sus dimensiones y el emplazamiento que posee: se encuentra en pleno centro, sobre una de las márgenes del río que atraviesa toda la ciudad, posee una explanada de acceso presidida por una estupenda escultura.
Ya en su interior, un gran hall alberga una buena cantidad de barriletes suspendidos donde sobresalen los típicos dragones de Weifang. Posee seis salas de exhibiciones, un auditorio, un generoso local de ventas y una pequeña sala destinada a la enseñanza/demostración de la construcción de barriletes tradicionales chinos.
A lo largo de sus salas se pueden apreciar las distintas colecciones sobre: el origen de los barriletes; desarrollo y utilización con fines militares y científicos; barriletes chinos: estilos, modelos, escuelas, diseños, materiales, maestros; barriletes tradicionales de Japón, Corea, Malasia; diseños de Europa y Estados Unidos; Presentación del Festival de Barriletes de Weifang, invitados especiales, organizaciones de barriletes, imágenes de las distintas ediciones.
Los barriletes expuestos: exquisiteces, finezas, diseños impensados, modelos ya conocidos, pero que dejan boquiabiertos a quienes realizamos esta actividad. Debemos agradecerle a Claris la extensa colección de imágenes que publicamos donde hace un pormenorizado inventario de estas joyas: barriletes al estilo de Weifang, de Beijíng, Tianjín o Nantog; barriletes planos, celulares, con componentes mecánicos, trenes; la mayoría de ellos, pintados profusamente con motivos que hacen referencias a mitos o leyendas populares.
Sugiero también visitar la renovada página web del museo, hay una buena cantidad de información y fotografías.
El local de ventas es una tentación irresistible: libros, barriletes, pines, recuerdos, objetos variados, atentan irremediablemente contra la salud de nuestra billetera, pero alientan el bienestar de todo barriletero que se precie de tal.
Además de maravillarnos con la visita, tuvimos dos situaciones que rescato especialmente:
- Realizamos la entrega en calidad de donación de dos barriletes construidos por Samy Gilmarino, bien tradicionales y argentinos, que figuran en los registros del Museo.
- En la sala destinada a las demostraciones, fuimos recibidos por un matrimonio de barrileteros, quienes nos ofrecieron su hospitalidad y paciencia en explicarnos las técnicas de construcción y pintado de los barriletes: con las limitaciones del idioma, no dudaron en mostrarnos generosamente sus herramientas, los materiales utilizados, los diseños y una preciosa colección de pinturas listas para utilizarlas en sus creaciones. Nuestra especial gratitud hacia ellos.
Finalmente, siéntese tranquilo y disfrute de las fotografías. Hay mucho por ver y aprender.
Gustavo