Sí, espontáneamente, sin plan previo, nos encontramos.
Aprovechamos las bondades del día: no laborable, temperatura fresca, mucho sol y el viento ideal.
Volamos lo que llevábamos puesto, casi al descuido! Y fuimos unos cuantos barrileteros, y una buena cantidad de visitantes que se divirtieron junto a nosotros.
Y por unanimidad decretamos el Día del Trabajador Barriletero: jugando y riendo; tranquilos y felices. Cómo nos gusta.
