Dura es la vida del barriletero. Intentar hacer KAP en Caminito requiere de paciencia, cierta audacia y algo de tolerancia a la adrenalina. La mañana arrancó fría y bastante gris. El viento casi ausente, esbozaba su presencia en banderas raídas y somnolientas. Batoqueros ansiosos comenzaron a poblar la ribera del Riachuelo preguntándose en vano por la dirección del viento. Arriesgaron con los primeros delta box, quienes levemente indicaron que del oeste una brisa provenía. Esfuerzo, mates, sonrisas, frustración disimulada, más esfuerzos permitieron colocar un par de barriletes volando, pero sin fuerza suficiente para elevar el equipo de kap.

