BaToCo en Aluminé

Llegamos a Aluminé después de un día de viaje en un confortable micro, allí nos esperaban Mega y su adorable Jorge de quien me quedaría la idea de que es un "santo" algo que reafirma siendo también un buen cocinero al tiempo que, buena predisposición, nos recibió por unos días en la Patagonia argentina.
La casa en la que nos alojamos era una representación del lugar en el que estábamos, confortable y cálida con una gran chimenea que Jorge se preocupaba por ver humeante todo el tiempo. Inolvidables los esplendidos desayunos que frente al pan casero vivenciamos en los días que estuvimos allí.
Aluminé es un hermoso pueblo rodeado de montañas en donde se escucha el correr del río y las estrellas parece que están muy cerca de nuestras manos. La noche es de una extrema espesura y casi ni se escuchan los ruidos mientras la luna es un invitado especial y se la ve mas amiga porque roza los bordes de las montañas.



