Walter Sábado
De chico mi padre le gustaba construir grandes barriletes, recuerdo un cajon con alas muy similar a un avión de unos 2 metros de largo, bombas, rombos, … estos seguramente quedaron en mi subconsciente ya que con el pasar de los años y viviendo en la Patagonia el bichito del viento me pico...así fue que vi volar un acrobático y la enfermedad hizo eclosión, comencé a construir estáticos, (varios, entre ellos Rokaku, Delta, Platz, Celulares, y algunos inventos) luego me incliné por las velas de tracción y fue lo que realmente me apasionó llevándome a ponerle horas al kitebuggy. Hoy tengo una escuelita de manejo, y lo mejor de todo que no tiene precio es haber formado un grupo de amigos , amantes de la adrenalina a bordo de un buggy traccionado por el amigo en común: "EL VIENTO" …
