No se trata de tomar un papel, pegar los maderos, colocar los hilos y hacerlo volar. Un volantín es una obra de arte de valor individual que no debe ser creada con extremo perfeccionismo, respondiendo a un detallado cálculo matemático ni a un bonito diseño.
Esta premisa es la que inspiran los volantines que Boris Prado crea con sus manos. Para él, cada cometa es una obra de arte que necesita paciencia, trabajo y el peso de una tradición que pese a los años y el plástico se resiste a morir.
via www.lanacion.cl
Un artículo interesante sobre esta tradición en Chile. Septiembre marca el inicio de las múltiples actividades con volantines. Aquí, el testimonio de un hacedor de la tradición.






Comentarios