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En mi actual trabajo en escultura cinética, estoy tratando de concentrarse en el movimiento, más que el objeto. Lo tomo como un artículo de fe que el aire que nos rodea se mueve de maneras que son orgánicas, caprichosas e impredecibles. Por lo tanto, asumo que si yo tuviera que renunciar el diseño en favor del viento, el trabajo tendría estas mismas cualidades.
El ingeniero que hay en mi quiere minimizar la fricción y la inercia para hacer el aire visible. El arquitecto estudia cuestiones de escala y proporción. El navegante y el marinero quiere saber la fuerza y dirección del viento. El artista quiere entender su forma cambiante.
Mientras tanto, el niño quiere jugar
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Alucinante!!!... una obra espectacular, quedaria por horas observando cada una de ellas.Que bueno que ese niño interior juegue tanto...Felicitaciones
Publicado por: Account Deleted | dic 02, 2009 en 11:25 a.m.
Que impresionante...otro genio!!!
Salu2
Publicado por: El Alma del Piloto | dic 07, 2009 en 08:04 a.m.