Buteo Huang es un artista taiwanés y talentoso creador de barriletes. Desde los modelos tradicionales chinos a sus creaciones recientes podemos apreciar la originalidad y personalidad de su obra. Vale la pena ver los videos y disfrutar de los barriletes en el aire o expuestos en enormes recintos.
Notre Dame de Monts es una localidad ubicada sobre el Mar Atlántico en el Golfo de Vizcaya, sitio donde se realizó el Festival a Tout Vent 2012: jardines eólicos, inflables, instalaciones, un viento temperamental, y mucho color.
Ray King es un artista y escultor reconocido, quien utiliza la luz y la óptica como medio para sus creaciones. Usualmente sus trabajos son de gran porte, instalados en espacios públicos, para lograr la interacción de las personas con sus esculturas. Éstas poseen una estructura de metal, pero su cuerpo principal está compuesto de vidrio que descompone la luz solar en los colores del arco iris.
La imagen corresponde a una escultura instalada en la terminal del aeropuerto internacional de Taipei, Taiwan. Su forma es una reminiscencia del conocido barrilete Dragón chino.
Vale la pena recorrer la página web de Ray King, observar sus trabajos y apreciar los videos donde se ilustra el proceso constructivo.
Apenas el viento toma un nuevo rumbo, el cielo se convierte en escenario para la expresión de los variados y coloridos cometas. “Ya es la época”, comenta Olivorio Mendieta Veloso quien se dedica a fabricar barriletes desde hace más de 35 años.
Durante 6 meses, sin parar, construye 300 pandorgas al día, trabajo que lo realiza con la ayuda de su esposa, sus hijos y sus nietos, para cubrir todos los pedidos que le llegan desde Ciudad del Este, Encarnación, Pedro Juan Caballero y Villarrica.
Ya sea en los títulos o en las historias narradas, los barriletes han encontrado cierto grado de popularidad en el ámbito de la filmografía de India: Kai Po Che!, Patang, Gattu, Yeh Khula Aasmaan, son títulos de reciente aparición.
La mayoría de estos films se encuentran ambientados en el estado de Gujarat y más específicamente en la ciudad de Ahmedabad, donde los barriletes de todos los colores visten el cielo para las celebraciones de Makar Sankranti (14 de enero).
Para algunos, los barriletes representan una llamada a la victoria; para otros una metáfora de las lecciones importantes de la vida; o la escenografía de viejas historias familiares no resueltas.
Yeh Khula Aasmaan:
Narra la historia de un adolescente que se encuentra pasando por una etapa difícil de la vida, debido a sus fracasos académicos. Se siente inmerso en un vacío que lamentablemente sus ocupados padres son incapaces de llenar. En búsqueda de respuestas, visita a su abuelo, quien utiliza los barriletes para impartirle sutilmente saberes sobre la vida, la amistad, la esperanza.
La película retrata el viaje por la vida, de tres amigos a medida que descubren el cricket, la religión y los negocios para iniciar un emprendimiento conjunto: una academia de entrenamiento de cricket para producir superestrellas deportivas. Un retrato de los momentos mágicos compartidos con amigos: festivales, borracheras, celebraciones, amores, tiempos difíciles…
En la narración se desarrollan tres historias que exploran la dinámica íntima de una familia, el amor y la amistad, ambientada en las celebraciones del festival de barriletes de Ahmedabad. Un exitoso hombre de negocios de Delhi lleva a su hija en un viaje de regreso a su casa de la infancia: allí, una familia entera deberá enfrentarse a su pasado y a sus sueños fracturados.
La historia se encuentra ambientada en un pequeño pueblo del centro de la India. Allí un misterioso barrilete domina el cielo y muchos niños sueñan con derrotarlo. Gattu asume ese desafío: una metáfora sobre los límites y cómo sobrepasarlos.
La densa niebla o smog que cubre a la ciudad de Pekín suele alcanzar niveles peligrosos para la salud. Si bien las autoridades locales realizan esfuerzos para mitigar el problema, también suelen no mostrar la información correcta a los ciudadanos, sobre la polución atmosférica.
Así pues, el proyecto FLOAT Beinjing, es una iniciativa de dos estudiantes universitarios: la idea es montar en un barrilete, un sensor para medir los niveles de monoxido de carbono,compuestos orgánicos volátiles y partículas en suspensión.
Los niveles de detección se muestran a través de luces LED que cambian de color, creando una constelación de luces que indican la calidad del aire en el cielo nocturno.